Querida persona favorita:
Hoy quise escribirte algo que puedas guardar y volver a leer cuando necesites sentirme cerca. No hace falta una fecha especial para recordarte lo mucho que significa tenerte en mi vida.
Me gustan nuestras conversaciones que empiezan con cualquier cosa y terminan en una risa. Me gusta poder contarte un día bonito y también uno difícil. Contigo, incluso lo sencillo se convierte en un recuerdo que quiero cuidar.
A veces la distancia se siente más de la cuenta. Me gustaría cambiar esta pantalla por una tarde juntos, por un abrazo largo o por ese momento en que no necesitamos decir nada. Mientras llega, te envío estas palabras.
Gracias por tu forma de estar, por los pequeños gestos y por los ratitos que compartimos. No te escribo para pedirte nada; solo quería regalarte un momento bonito y decirte: qué suerte encontrarte.
Ojalá, cuando cierres esta carta, te quede una sonrisa. Y si algún día vuelves a abrirla, que encuentres aquí el mismo cariño.
Con todo mi cariño,
alguien que sonríe al pensar en ti.
P. D.: Te debo un abrazo de los que duran un poquito más.